El Chacho Peñaloza en la vida y el arte Por Horacio Raúl Campos
Cine, música, poesías, novelas, el género periodístico y homenajes escolares ayudaron también a mantener viva la presencia del General Ángel Vicente Peñaloza, El Chacho, en el pueblo argentino. Una película del chamicalense Alfredo Narváez da cuenta de cómo el Chacho y Victoria recorrieron los confines de la patria luchando por la libertad y los derechos de los pueblos olvidados.
Las diferentes expresiones artísticas, que son la vida, porque no hay posible separación entre cultura y sociedad, ayudaron a mantener viva la memoria de ambos líderes del siglo XIX. Es imposible abarcar en una nota la enorme cantidad de expresiones artísticas dedicadas al Chacho Peñaloza y, en menor medida, también a Victoria Romero.
Por ese motivo, la idea de docentes de la Escuela Nº 267 ‘General Ángel Vicente Peñaloza’ de Olta, La Rioja, para que el caudillo y su esposa, Victoria Romero, figuren en los nuevos billetes tiene una notable repercusión nacional. La deuda, salvo excepciones, sigue estando en los niveles del sistema educativo.
“En el curriculum de las letras argentinas, la presencia del Chacho ha suscitado una vasta bibliografía, que se inicia en los trágicos días de su muerte [asesinato] y se consolida, en forma incesante, en memorables páginas que le van dedicando amigos y adversarios, al par que testigos y estudiosos de esa época, en verdad apasionante, de nuestra historia”, asegura Fermín Chávez en su famosa Vida del Chacho [destacado del autor].
Chávez recuerda que “el generoso ciclo bibliográfico lo principió nada menos que el poeta José Hernández, con cálido y vibrante alegato periodístico, aparecido primeramente como folletín, lo mismo que el Facundo, y luego en apretado y raro opúsculo paranaense”.
Precisa después que el autor del Martín Fierro, “que redactaba a la sazón su diario El Argentino, comenzó a publicar en sus páginas el trabajo Rasgos biográficos del general Ángel Vicente Peñaloza (…) Debemos así a Hernández la primera reivindicación póstuma de la limpia figura de Peñaloza”. Hernández empezó esa publicación, dice Chávez, hacia fines de noviembre de 1863.
Un crimen más
“Los salvajes unitarios están de fiesta. Celebran en estos momentos la muerte de uno de los caudillos más prestigiosos, más generosos y valientes que ha tenido la República Argentina. El partido federal tiene un nuevo mártir. El partido unitario tiene un crimen más que escribir en la página de sus horrendos crímenes. El general Peñaloza ha sido degollado (…) El partido que invoca la ilustración, la decencia, el progreso, acaba con sus enemigos cosiéndolos a puñaladas (…)”, destaca Hernández al iniciar su indignado texto a favor del Chacho.
Cine desde Chamical
La Gran Victoria del Chacho se titula el largometraje del director chamicalense Alfredo Narváez. Narra la hermosa historia de amor, de lucha y vida del caudillo riojano y de su inseparable Victoria Romero.*
Durante 110 minutos recorre la biografía de esos personajes y se asiste a hechos históricos que formaron parte de la construcción del país en el siglo XIX, a través de una bella historia de amor.
Si bien el filme pertenece al género ficcional-biográfico, la interpretación de los personajes históricos estuvieron a cargo de personas que viven en los sitios de la historia, gauchos y mujeres de la zona de Tama y Los Llanos riojanos; y en algunos casos parientes directos de los personajes históricos representados. Una producción independiente íntegramente riojana.
La sinopsis dirá que El Chacho era un gaucho pobre que peleaba por los derechos de los humildes pueblos del norte argentino; en tanto Victoria, una joven que dejó todo por seguir a su Chacho. Juntos vivieron un romance en el que no faltó ninguno de los ingredientes propios de los mitos pasionales. Pudo haber un ciclo novelístico sobre la materia. Lo había iniciado Eduardo Gutiérrez. ¿Alguien lo retomará?
Los derechos de los olvidados
En diálogo con el autor de esta nota, el cineasta y docente Alfredo Narváez señaló sobre su obra:
El Chacho es la expresión del hombre sencillo y honesto, de un sentido moral y humano inconmensurable, capaz de tener un gesto como el del Tratado de La Banderita, donde devuelve todos sus prisioneros, aún a sabiendas que a sus gauchos los habían matado a todos. Victoria, en cambio, es la expresión del ímpetu y la intuición, de coraje sin par en su condición, dispuesta a dar la vida por su hombre y la causa de los más humildes. Juntos recorrieron los confines de la patria, siempre luchando por la libertad y los derechos de los pueblos olvidados. La obra refleja el temple de hombres y mujeres que desde la pobreza de Los Llanos riojanos resisten y hacen un altar a la vida con su entrega. Llena de amor, aventura y luchas por la libertad, la película narra la historia de aquellos que lucharon con el corazón de su tierra.
En la poesía
Chávez, por su parte, informa que durante el curso de 1960 apareció la pieza dramática La muerte del Chacho (Rodolfo Kusch), que “logra un alto clima dramático”. También el riojano Carlos Alberto Lanzilloto reunió poemas de autores riojanos: La muerte de Peñaloza (Dardo de la Vega Díaz), Se muere el Chacho (Félix Luna), Oda llanera al general Ángel Vicente Peñaloza y Elegía por Victoria Romero (Ariel Ferraro) y Aquí, Ángel Vicente Peñaloza (del mismo Lanzillotto).
Fermín Chávez compuso también una poesía: ‘Y estaba el Chacho’. Pero en el siglo XIX el patriota y antimitrista poeta Olegario Víctor Andrade compuso la oda Al general Ángel Vicente Peñaloza. “(…) ¡Mártir del pueblo! apóstol del derecho, Tu sangre es lluvia de fecundo riego (…)”. (vv. 11-12). No se agotan allí las poesías sobre aquel líder.
Entre las piezas de música figura Visión del Chacho, obra con letra de León Benarós y música de Carlos Vincent, Carlos Di Fulvio, Adolfo Abalos y Eduardo Falú.
Uno de los más populares temas del cancionero quizá sea ‘Llanto por el Chacho’, con letra de Benaró y música de Falú. Dice la segunda estrofa: “(…) Desde su tierra natal como un girón del ayer, / levantando lanzas siguen los riojanos / la sombra del Chacho que quiere volver. / Pregunta el quimil; responde el tunal: la lanza del Chacho tal vez volverá (…)”. Los versos destacados son los más recordados por quien esto escribe y seguramente por muchos y muchas.
El artista plástico Ricardo Carpani realizó una obra que tituló: Muerte del Chacho Peñaloza (1959). Sobre la esposa del Chacho escribirimos en nota próxima, como así también lo que dijo Joaquín V. González y lo que dicen los personajes de la novela Pozo de balde (Rosa Bazán de Cámara) acerca del Chacho.
Notas
-Fermín Chávez, ‘La gloria póstuma de Peñaloza’, Vida del Chacho. Ángel Vicente Peñaloza, General de la Confederación, Buenos Aires, Theoría, 1974, pp. 171-178.
-El Chacho. Dos miradas, José Hernández y Domingo F. Sarmiento, (Pedro Orgambide comp.), Rosario, Ameghino Editora, 1999, p. 11.
*Alfredo Narváez, largometraje La Gran Victoria del Chacho, estrenada el 28 de setiembre de 2015, en Chamical, La Rioja. “Ya que el centralismo porteño nunca le reconoció los triunfos a Peñaloza, nosotros contamos cuál fue La Gran Victoria del Chacho”, señaló su director. La obra tuvo varios estrenos. El primer avance fue para el aniversario de los 150 años del asesinato del Chacho, el 12 de noviembre de 2013, en Chamical, luego se estrenó el filmes completo en el teatro Víctor María Cáceres, en la ciudad de La Rioja, el 30 de agosto de 2014. En 2015, se realizó el estreno internacional en el Festival Internacional de Cine Político (Ficip), en Buenos Aires. A partir de ahí se proyectó en una innumerable cantidad de veces por lugares del país en salas culturales, y en el exterior en diversos festivales de cine.
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